Mojitou's Place

28.1.06

Parituras

Escarpias, fusiles,
mentiras y bragas.
Saturno, los sielos,
dieZ bombas, Granada.

Me escapo,
me vuelvo,
trineos y barbas.

Te tiro, me bajo,
caemos en capas.

Oigo ruidos,
oigo pasos,
siento frío
me retraso.

Hay estrellas
hay silbatos
esrtechamos a quien pasa.

Ratones, raíles, fisuras
espaldas.
Cañones de viento
grifos de masa
¡estúpido reino!
¡estúpidas ayas!

Me alejo del barro
te acerco a mis mamas
estamos juntitos
hasiendo laralas.

24.1.06

Ocurrió

Ndit,

tiene ya conquistados
a almohadones,
falsos biberones
y barandales de escalera.

Quiere desatarse en furia,
arrancarse en plaCeres.
Notarse fuerte
la ardentosa vulva.

Ansía la intermitensia
de los espasmos peneales,
de las vaginas espumosas
de quiénes son
cuando son amantes.

Se frota impasiente
como invocando a otros seres,
agitándose en la entrepierna
la mano visitadora.

Disfrutando de su carne.

RoZa erguidos los peSones
contra la piedra del piso,
contra el cristal del espeHo
contra recuerdos ya idos.

Rescatándose el cuerpo
del embargo del sexo
cuando fuera compartido.

Se despereSa victoriosa
en látigos de luZ honestos.

El clítoris se le hase estrella de mil puntas.

Se le desSifran los ángulos
y se le anulan las fuerSas.
Le vienen las cosquillas calambrosas
desde los piesitos
hasiéndole fuegos las sombras.

Se disfruta jugosita
la piel
y los colores hall a la floHera.

Apenas si le queda aliento.
Lo goZa inquieta.
Inquieta,
inquieta.

Se retuerCe grandiosita
en los gustos de sus gustos.
Se estira larga
y ahora
ya
quieta.

Marquetería

Peso. Peso. Peso.
Hay gaviotas allá
altas.

Rocas hasiéndose vasija
, y yo peso.

Sal en las aguas más dulses.
Amargo en las entrañas.

Cristal aún líquido
hielo que vuela
y me vuelca.
Frío de miedo.

Deseos atados al cielo,
cosidos
al ánimo.
Frío de miedo.

Caldos que fueron guijarros,
humedales del sosiego,
deseos enraiZados.
Que se hasen cortesías,
que se Ceden ahí los pasos.


Mordido suave
de olvidos.

Paradas.
Surcos inesperados.
PreSisos.

Frío de miedo,
fuego embebiéndose
el aire.
Hase hueco.
Me desapareSco..

23.1.06

Resetario de invierno (v.o.2)

Para no pasar frío
te invito:


Primero me calzo
los botiches negros.

Luego te aguijono
con los tacos de asero,
sin haser herida en tu carnita.

Extiendes los brasos
los límites del entrededo
los marcan mis tacones.

Es la cruzifixión de los amantiZados.
Me agacho en recto.
Te regalo los vahos de mis deseos.

-¿Coño le disen?-

Te aserco mi coño
te bailo los ochos.

Hago para tí la serpiente,
para mí.

Serpientes embotelladas(v.o.2)

Alguiencita ha conosido a Nmbune.
Nmbune no tiene tiempo
de adivinar a Alguiencita.

Alguiencita le insita
porque así es ella.
Así es hoy.

Le insita y no espera respuesta.
No importa.
Nmbune se alegra.
No hay tiempo.
No hay ritmo
sino el marcado por ella.

Y éste cambia.
Y Nmbune se adapta.
¡Qué menos!

Alguiencita se calza sus botiches.
Son negros de niebla.
Brillantes de eJemplo.
Y delicados.

Alguiencita deja de ser ella
para ser la ella de Nmbune.
Ahora Ncit y Nmbune
se asercan.
No del todo.
Primero ella.

Nmbune no sabe bien
si cree o no cree,
lo piensa.

Ncit se adapta a los botiches
las agujas de acero.
Ncit se ve alta,
muy alta.

Voy a sacrificarte, le dice.
Podrás decidir después
si crees, o no...
o qué.

Pero Ncit no es especialmente
morbosa,
no más que alguien,
no más que Alguiencita.

No atravesaré
con mis agujas
tus manos.
Direcsiona a sus lejos los dedos, le dice.

Entonces le acomoda
los tacones acerados
a la carnita-fuelle
de entre sus índise y coraSón.

Se hase la agachadita
y le tiembla
sus labios inferiores
en la cueva de las palabras.

Le baila los ochos.

Por instantes le regala
vibransito su cascabel.

Encuentros en SÍmayor

El señor Vid había petisionado
poder leer lo que tan sensillo le era escuchar.
Y a falta de piano, a falta de un castillo y sin
querer recurrir a las tan mensionadas esposas,
fueme nesesario haser elección.
Quisás hoy, sea el primero de los días
en que me ofresca desnuda
a las letras.
Quisás hoy extraiga de ellas el plaser
que tan a menudo me nace
sólo de pronunsiar.


... Y es que no nesesito a nadie
para imaginarme leve en comentarios.
Rica en propósitos
y más que apta en el disfrute.

También puedo convertirme en otra
u otro
hasta dejar de ser yo.

Y así, descubro de pronto
a una alguiencita
que con la tranquilidad
de un limón madurando,
se festeja en otros cuerpos.

Es sólo placer.
Sólo placer.
Sin trabas,
ni depencias.
Sólo placer.

Alguiencita hace de sus brazos
las alas,
de sus piernas
la contragravedad
y de sus sonidos
...de sus sonidos no hace nada.

Alguiencita no piensa en escapar
ni en correr
ni en llegar.
No piensa.
Sí va,
vuela, camina
y llega.
Siempre llega,
porque es Alguiencita.

20.1.06

EmpoetíZame

Insiertos destinos
frutas amargas,
rumores y velos,
cascadas enanas.

Yeguas en celo
hervor de venenos.

RiqueZas sutiles
deshielan los verbos.

Paella de lunas, larvas
y guasas.
Quistes azules,
huevos de pascua.
Hongos y moZas
pieles de santa.

Semblantes absurdos
el miedo no escapa.
Cuellos amables
senos dormidos,
fonética extraña.

¡Limpia tus uñas,
guarda padrastros!
¡Rumia basura,
tritura los frascos!

Gustina, ¿la funda de almohada?

Se resultó que de tan vieJa y tan quieta,
con la sedentaria vida que le habían deCidido;
había convertídose en grato albergue
de ácaros y multitudes familias de tal especie.

Su blanco había deHenerado en beigecillo,
en blanco suSio quisás.
Los verdes ya no eran tales,
o sí, pero deJaban adivinar
lo incoloro de los hilillos del envés.

Fuxia y rosón
se habían hecho casi contiguos en la gama.


Ahora, cuando se acostaba,
cuando apoyaba la que le sostiene la melena
podía sentir la vida bajo sí.

Notaba claro como un tal señor Acaridus Plunfi
se abría paso entre los pelitos
que le rondaban el berberecho que la haCía escuchadora.

Podía imaHinar la anatomía del señor Acar,
y el no muy buen humor de éste
tras tener que sortear cabellitos y mechones.

Sentía a menudo
los festejos que señor Acar y familia
montaban.
Bailando, saltando, canturreando...

Era demasiado,
el jolgorio se hasía follón
en el momento de mayor relaHo.


Ahora, una duda se le hasía atacante:
¿tendría de volver a bañar a Gustina?

Gustina

Venía tiempo tomándole los gustitos a un trosico de tela
de esos ya antigüitos por tanto uso que debió dársele.

Un retal de teJido alargado
costureado en en su largo,
con aspecto como de bolsa sin fondo.

Pudo bien servirle a un cuerpito fino,
como vestimenta veraniega
o por las mismas ser tenedor
de un traje de almohadonCito.

Tal utilidad le dio pues.

En los comiensos,
cuando aún el idilio
no era sabido, ni intuido, ni imaGinado,
hasía colar el cuerpito de la almohada
en la piel de hilo.

Ésta era blanca en su fondo
con floriponditos como de otra época.
Retratos de plantas coloriditas
de esas que bien estamparon regias las paredes de algunos habitáculos
como ilustraron tarrotes para las conservas.

Florotas en fuxión, rosita y verde.
Sin oJos, ni bocas;
más sí con expresión sonriente.

Pétalos en desproporCión de sus tallos.

Linda tela pues.

La usó de eso que les he escuchado llamar "po"
Llevándola consigo de habitaCión en habitaCión,
de casa en casa.
La usó para su mero relaHo.

Le proporCionó tantas cariCias
que terminó por haCerle Cicatrises.
El teHido mostraba entonses ranuritas leves
de las que se haCían bacheCitos de hilos deshilados.

Hubo de optar por no volver a lavarla.
Pues el agua puede haCerse agresiva
cuando la vejéZ ha llegado a los objetos que desidimos dar vida.

Ahora sí, la telita
tenía su espaCio de movimiento:
la cama.
Podía bien situarse
tan sólo apoyadita
sobre la mullida que le haCía los regosijos a la cabeZa;
como colorear de alegrías
el ángulo recto destinado
al reposo y gose de la individua
que tiempo atrás le diera vida.


*): Es muy difisil para mí escribir las palabras como han de ser escritas,
más me esfuerso con el propósito de que la lectura les sea más comodita.

17.1.06

Norina

Grasias Norinita
por haser ricas las letras
por darme dulses gustitos
y poquitas cosas muertas.
Contigo la paso bien
merodeando farolas
dando de comer a los gatos
e inventado a todas horas.
Me gusta cuando me dises
que salgamos con los chamos
o que los dehemos en casa
hasiendo florituras en ramo.
Y de ramo me rimembereo del gamo
y lo volteo una y sien veses
y extraigo puro al mago.
Mago de ollas
mago de risas
mago de flores
y de hortalisas.
Norina va bien con noria
y con Noira
y con todo
pero más felís hase el musgo
a la humedad
que el perrillo
a las antenas.

14.1.06

LATITUDES

Ezequiel me recomendó tiempito atrás ir a haser conversasión con un profesional del orden de la mente. No sé quisás le tenía aturdidito con el chorreo de angustias que me venían como vendaval.
Y fui.
Fui y me hise rapidito al conversar fluido.
De pronto, en no tantas sesiones me paresió que se me había adherido sierto orden al pensamiento. Y casi sin propósito hablaba de modo que me paresía estar definiendo la coherensia.
Esto susedió al inisio.
Más pasados unos meses incluso entendí lo que se me venía escapando desde que fuera carahita. Bueno, en realidad muchos conhuntos de meses, algún año.
Es interesante sacar los ojos de sus cuencas para echarlos a pasear atrás en los tiempos.

Las dos últimas veses que fui al profesional ordenador de ideas, me sorprendí gosando de la musicalidad de sus comentarios.
Además, resién he descubierto cómo los laberintos del dibuho de las redondas puntas de mis dedos, gustan de haserse medir en los aguheritos de la red de cuerda del sillamen.
Parese que he tomado una costumbre que hasta ahorita se me escapaba: radiografío la mueca de mi cuerpo mientras mi mente se hase amplia explicando al respecto de ambos.

¿Cómo le disen ustedes al "ambos" que componen tres y no dos?

Parese que primero me siento comodita en el sillamen y cuando me hallo realmente relahada, entonses y sólo entonses los brasitos hasen su cruce. El brasito derecho más o menos apoyado sobre el isquierdo. La mano isquierda hasiendo vasijita para albergar al codo derecho. La mano derecha apoyada desde su muñeca en la casi doblez del antebraso y brazo isquierdo, y el resto: dedos, nudillos y todo ese grupito, se hasen escondidos tras el antebraso isquierdo. Acarisiando a éste último con la parte más exterior de sí mismos (los deditos), hasiendo gose con la zona habitualmente destinada a cuaquier intemperie. Y por fin, las ya nombradas puntas redondeaditas de los largos de la mano, hasiéndose asomados por los huecos, también redondos, del sircular respaldo del sillamen. Al inisio con el jerárquico orden que impone el largo de cada cuál. Y poquito a poco con un baile unísono: como ejersitando las posibilidades del dobla-estira de los mismos.

Creo que Ezequiel desconocía cuánto gose, disculpen GOCE iba a descubrírseme con la asistensia al psiqueman.
Grasias Ezequiel.