Es como si mi serebro se diviese en mil distintos cabos de cuerda. En la normalidad, cada uno tiene su funsión y cohabita y se interrelasiona con los otros de forma constante y con sierta independensia. Hoy, toditos se han liado. Andan entremesclados y hasirendo conexiones extravagantes. De modo que imahinen cómo se las están viendo mi inconssiente y todos los otros.
De pronto me veo arrebatada de la realidad. Me sobrevienen pensamientos bien raros y aparentes escapatorias emosionales que no son más que túneles laberintosos. Hoy estoy triste. Tengo éso que a ustedes les he oído nombrar como día de lágrima fásil; éso que en mi familia desimos "agarraica torrensial". Parese que aún me queda y me queda y me queda por vivirme así. ¡Ay! me parese no tener fuersas para ello, pero es otra de las trampitas que el lío de cuerdas produsen. Sí que puedo, aunque me había olvidado de sufrir conssiente.
Ay.
