Mojitou's Place

9.12.05

Es como si mi serebro se diviese en mil distintos cabos de cuerda. En la normalidad, cada uno tiene su funsión y cohabita y se interrelasiona con los otros de forma constante y con sierta independensia. Hoy, toditos se han liado. Andan entremesclados y hasirendo conexiones extravagantes. De modo que imahinen cómo se las están viendo mi inconssiente y todos los otros.
De pronto me veo arrebatada de la realidad. Me sobrevienen pensamientos bien raros y aparentes escapatorias emosionales que no son más que túneles laberintosos. Hoy estoy triste. Tengo éso que a ustedes les he oído nombrar como día de lágrima fásil; éso que en mi familia desimos "agarraica torrensial". Parese que aún me queda y me queda y me queda por vivirme así. ¡Ay! me parese no tener fuersas para ello, pero es otra de las trampitas que el lío de cuerdas produsen. Sí que puedo, aunque me había olvidado de sufrir conssiente.
Ay.

7.12.05

vÉrtigo

¿Conosen esa sensación de asomarse a los abismos interiores de sí mismos?
Así creo sentirme.
Hacia el verano fue peor.

Era como si dentro de Lizzy, morara otra Lizzy .
La segunda Lizzy, la interior estaba sujeta a la primera, la que ustedes conocen. Se veía prendidita de los dedos de sus pies a la roca que parecía ser el interior de la primera.
Imaginen el tacto frío y rugosito.
Los dedos, los de allá abajo, paresían no querer desprenderse de tal sujeción.
Atrás estaban los recuerdos, la vida de hasta entonses. Y todas las cargas que venía acumulando sobre su espalda y que de ninguna manera le permitían avansar.
Delante: el abismo. Lo desconocido, lo quizás adivinable. Podía notar cómo el pavor le crecía desde el vientre. Se extendía largo como enredadera salubre.
El vientre se plegaba en otros mil. Y cresían más y más miedos.
Ahí, ante ella, ante mí, ante Lizzy el inmenso vasío. VACÍO.

Hubieron de pasar muchos días con esta imagen en mi mente. Y tras ellos, esta fotografía dio paso a otra.

De pronto, Lizzy había desarrollado valor: se lansó a ese adelante oscuro y desconosido.
Tuvo suerte, pues no cayó.
Sensillamente la roca se hiso barra de trapesista. Y Lizzy se veía a sí misma, dentro de sí misma. Girando y girando. Asida por los dedos-garras de los pies a la barra ( antes roca).

Hubieron de pasar algunos otros días para que la imagen,
de nuevo diera lugar a otra.

Lizzy quedó aturdida. Y ocurrieron cosas.


De estos susesos han pasado meses. Y a Lizzy, a mí, se me/nos presentan sensasiones similares con emosiones diferentes.
Ahora no siento miedo. Pero.....

6.12.05

gaspachito de sangría


Hay quién escribe de tránsitos y parese reflehar la marañita de sentires que rellenan mis hendiduras.
Hay quién se deha leer, aunque sin la escucha de la vos/z que mueve los condimentos de cada palabrita hecha desde el sentimiento.
Hay quién se hase escritura sin saber si se convertirá en lectura.
Hay, hay, hay..... hay mis recurrentes ¡ays! que no han de querer expresar dolor o amargura o queja, tan sólo me conectan con quién vengo siendo, con los húmedos de otros bosques, de otras aguas, de la lejanía tan sercana. De todas toditas las contradicsiones, que me muestran viva,
ante mí, ante la/mi vida. Ante tí y ante aquel,
y de acá a
... a anteayer,
con sus horas de lus de sol
y sus horitas de lus de estrellas
con la gran gorda rigiendo desde lo altito.
Y de altito.... altillo
y de altillo..... oscuro
y de oscuro..... candela
y de candela..... candileja
y de candileja.... lágrima
y de lágrima.... de lágrima todo, tanto, mucho:
azul, Alberti, Marruecos, mar, chorro, plenitud, gambita viva, verde de barca, sombras.
Sombras y lágrimas..... sin tristesas
sombras y lágrimas sentidas, vividas, quietitas
contradicsión otra ves:
sombras y lágrimas movidas
salpicando, dibuhando
o solo siendo.
Oyendo y sin oír cuando nos leemos.
Ofresiendo lealtad a las voses inventadas
a las que no llegan
que están
que existen
que son.
Son, son dansón.
Son.
Nos,
vosotros ustedes y yo,
nos son.

5.12.05

Cuando la canción no es la misma


Hago giritos
tengo cansiones
veo de lejos

y de serca
lo que ya no soy
y que quisás
muuucho sí fui

me digo si habré caminado tanto
que mis pies ya no se confían al camino
o... sí a él
y no a sus piedras
a sus páharos cantores
a los yerbahitos que entre medias se cresen

me digo...
... que quisás tanta realidad
me ha arrancado
lo que me quedaba
de embelesada
de soñadorita
de pechita

ay, ay, ay

será que las hormonas
me hasen juego
será que un trozo
de no-alegría
se me reparte pesado
pe sa do pe sa do pe sa do
pe sa do
será.

4.12.05

Su Noche


Como si la oscuridad de los tiempos se le hubiera derramado encima, logró (sin tomar consiensia) haser de su noche un relajo bien grato.
Y paresía que hasta los músculos de los sentires se le habían aflohado.
Las mansanas habían perdido su tersor, porque una ves rayaditas se dehan haser por el restriego de los otros ingredientes.
Así notaba los trositos de su cuerpo, como divisiones que antes no habían sido y como uniones que la normalidad no contempla.
Lo que fueron carreteras de tendones se antojaban ahora masa de panes.
Lo que fue la lisura de los cueros se presentaba como piel de pasas.
¡Ay! la vejés paresía habérsele llegado en una sóla noche.
Lo oscuro la había empapado brindándole así las dobleses de la palabra. La tarde antes, su barbillota estaba bien definida, ahorita....
..... ¡ay! ahorita se le perdían los límites en el cuello de buey con que se había amanesido.
Tan sólo unas horas atrás era poseedora de una garganta tan fina que embellesía lo que quiera que se posara en ella: abalorios enfilados en su cuerdita, insectos curiosones o aquella berruga que se desaparesió con la impertinensia con que desidió naserle.
La noche se le había caído ensima con todos los años que hasta ahorita la habían salpicado de jovial.
Ahora estaba derrotada por el agotamiento de las experiensias. Y era sabia.
Probablemente más sabía de lo que había gustado mostrarse, pero ya no podía con sus huesos, quebrantados, débiles y casi inexistentes.
Ahora los mapas de lo que fueron sus curvitas y sus rectas líneas se hasían borrosos a cualquier ojo, incluso a la más experta de sus miradas: la suya.
La vista se le había nublado y los recuerdos se empujonaban sin orden ni respeto cronológico.
La edad le había caído ensima como en el cuento de las maniseras, que cuando se hasían repartiendo la oshonja, cayóseles ensimita la vaca de las mieles, desde bien alto, desde allí arribita, donde las diosas hasen maneho de su perennidad.
Había sido entonses la noche más corta y también, la noche más relahada.
Había sido su noche.


3.12.05

Curiosidades

.... Hasía algún tiempito que sus manos venían recordándome
al tacto agrio de los musgos ya resecos.
Me tocaba y podía casi sentir el infesto olor de lo que creí
debían ser las raíses podridas.
Empezaba a notarme extraña en su sercanía. Como un abultamiento
extranjero a cualquiera.
Quisás estaba exagerando lo que en otro estadio se hubiere hecho llamar
melancolía, o quisás tan sólo comenzaba a notar
que ni mi imaginasión, la que quiera que me quedara, era insufisiente.
¡Ay! así me dije muchas muchas veses, ¡ay!
El vientre se me encogía, hasía nervios, hasía estrujes y después se quebraba.
Me hasía recordar la masa de pasteles salados
que unos alemanes que pasaron en mi infanzia por la aldea, nos deharon
en nombre de las grasias.
Me sentía como rota. El verde de los mohos se hasía extenso en mis interiores.
Llamaba pauso a las paredes de mis entrañas, y me golpeaba las ideas hasiendo
que se me vinieran a las ocurrensias imágenes de putrefaczión en vida.


2.12.05

PRUDENSIA se escribe con ache


Es un recuerdo de cuando fui una chamita,
las mamasitas tienen sus resetas de vida y les cuesta mucho mucho cambiar los tornados de sus mentes y claro quién se atreve a desirle a una sabia de mujeres, con sus sientoyochenta kilos de los de acá, que la confusión le ha tomado los cariños. Ay! no, a mí todavía no me habían cresido los valores que te hasen enfrentona. Y claro, me dehé comer por la mamasita.
Ocurría que se habían desaparesido unas... ¿habitas le disen acá? y mi largo del plano de los pies al revoltijón de la melena, se hasía llegar justito a dónde los dejaron reposando (los riñonsitos de tierra, bueno las habitas), y claro era yo o yo. Porque los cochinos no eran agilotes para brincar, haser desaparecidos los riñonsitos y caer sin revolusiones. Así que la mamasita me agarró tieso por el revoltijón, me hincó las pupilas en los globitos que me hasen mirona y me bronqueó en un idioma que me aprendieron de chamita, pero que sólo entiendo cuando tengo que haserlo.
Y para situarse luego de aquello en la tranquilidad de los que son firmes de carácter, me dijo con una sonrisa: - PRUDENSIA se escribe con ache.