Curiosidades
.... Hasía algún tiempito que sus manos venían recordándome
al tacto agrio de los musgos ya resecos.
Me tocaba y podía casi sentir el infesto olor de lo que creí
debían ser las raíses podridas.
Empezaba a notarme extraña en su sercanía. Como un abultamiento
extranjero a cualquiera.
Quisás estaba exagerando lo que en otro estadio se hubiere hecho llamar
melancolía, o quisás tan sólo comenzaba a notar
que ni mi imaginasión, la que quiera que me quedara, era insufisiente.
¡Ay! así me dije muchas muchas veses, ¡ay!
El vientre se me encogía, hasía nervios, hasía estrujes y después se quebraba.
Me hasía recordar la masa de pasteles salados
que unos alemanes que pasaron en mi infanzia por la aldea, nos deharon
en nombre de las grasias.
Me sentía como rota. El verde de los mohos se hasía extenso en mis interiores.
Llamaba pauso a las paredes de mis entrañas, y me golpeaba las ideas hasiendo
que se me vinieran a las ocurrensias imágenes de putrefaczión en vida.

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