LATITUDES
Ezequiel me recomendó tiempito atrás ir a haser conversasión con un profesional del orden de la mente. No sé quisás le tenía aturdidito con el chorreo de angustias que me venían como vendaval.
Y fui.
Fui y me hise rapidito al conversar fluido.
De pronto, en no tantas sesiones me paresió que se me había adherido sierto orden al pensamiento. Y casi sin propósito hablaba de modo que me paresía estar definiendo la coherensia.
Esto susedió al inisio.
Más pasados unos meses incluso entendí lo que se me venía escapando desde que fuera carahita. Bueno, en realidad muchos conhuntos de meses, algún año.
Es interesante sacar los ojos de sus cuencas para echarlos a pasear atrás en los tiempos.
Las dos últimas veses que fui al profesional ordenador de ideas, me sorprendí gosando de la musicalidad de sus comentarios.
Además, resién he descubierto cómo los laberintos del dibuho de las redondas puntas de mis dedos, gustan de haserse medir en los aguheritos de la red de cuerda del sillamen.
Parese que he tomado una costumbre que hasta ahorita se me escapaba: radiografío la mueca de mi cuerpo mientras mi mente se hase amplia explicando al respecto de ambos.
¿Cómo le disen ustedes al "ambos" que componen tres y no dos?
Parese que primero me siento comodita en el sillamen y cuando me hallo realmente relahada, entonses y sólo entonses los brasitos hasen su cruce. El brasito derecho más o menos apoyado sobre el isquierdo. La mano isquierda hasiendo vasijita para albergar al codo derecho. La mano derecha apoyada desde su muñeca en la casi doblez del antebraso y brazo isquierdo, y el resto: dedos, nudillos y todo ese grupito, se hasen escondidos tras el antebraso isquierdo. Acarisiando a éste último con la parte más exterior de sí mismos (los deditos), hasiendo gose con la zona habitualmente destinada a cuaquier intemperie. Y por fin, las ya nombradas puntas redondeaditas de los largos de la mano, hasiéndose asomados por los huecos, también redondos, del sircular respaldo del sillamen. Al inisio con el jerárquico orden que impone el largo de cada cuál. Y poquito a poco con un baile unísono: como ejersitando las posibilidades del dobla-estira de los mismos.
Creo que Ezequiel desconocía cuánto gose, disculpen GOCE iba a descubrírseme con la asistensia al psiqueman.
Grasias Ezequiel.

1 Comments:
por favor necesitamos conocer a Ezequiel
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